... mi futuro pochoclero



Con menos que el trailer conocido de la película Eat, Pray, Love (un par de afiches, alguna que otra nota leída por ahí), lamento informarles que caí en la nube mediática que la transporta, casi por arte de magia. A los que están en la zona despejada, les comento que la escritora Elizabeth Gilbert hizo el libro Eat, Pray, Love sobre un período de transición en su vida (pero firmó contrato para escribir sobre esta etapa justo cuando la iniciaba, lo que demuestra la autenticidad de todo, ¿no?), lo cual vino casi de la mano con una adaptación a la pantalla grande de lo que inmediatamente fue un best-seller. La película viene por su parte con megaproducción del creador de Glee y protagonizada por Julia Roberts.
Por mi parte, la cuestión es así: hace un par de semanas estaba husmeando libros en una librería (el mejor lugar para hacerlo) y me encuentro con un ejemplar de Eat, pray, love. ¿Y qué tal si...? pensé dentro mío, frente a un diseño de tapa tan agradable y la promesa de un relato tan ameno como tomarse un helado. Racionalizándolo con un "es para practicar inglés", decidí comprarme la edición vieja (la del diseño lindo), pero no la reedición con Julia Roberts en la tapa, porque eso sí era demasiado pop.



Días más tarde, me encuentro (alternando entre otras lecturas, no se preocupen por mi salud intelectual) atrapada en esta especie de libro-blog, con una literatura que no supera a la de este medio (los blogs), pero que es inevitable disfrutar en su simplicidad.
El sucumbir al fenómeno se completa de la siguiente forma: Cuando iba por algo así como un tercio del libro, me entero que el 1ero de octubre estrenan acá en Brasil la película, de visión inevitable una vez entrado uno en la espiral mediática mencionada. En otras palabras, estoy condenada a completar dentro de pocos días el ciclo de consumo libro-pop + peli-pop.
Con nada de pesar por tener que ir a verla (tengo recuerdos de que sí es posible disfrutar este tipo de filmes), ya puedo verme sentada en la butaca del cine dispuesta a ponerle la cara de Julia a todo lo que me había imaginado con el rostro de la autora. También puedo visualizarme quejándome acá con ustedes después de haberla visto, sobre todo lo vacío y superficial y poco comprometido y...
Algunas cosas son inevitables.



2 comentarios:

  1. Crítica cortita a la película:
    Quien la hizo no captó ni eligió ninguna emoción de las varias que transmite la escritora en el libro, para darle un tono a la película. Esta última es una sucesión de escenas de distinta tonalidad (con un denominador común soso), que no comunican nada claro a quien no leyó Eat, Pray, Love. Quien sí lo hizo se ve obligado a completar las escenas con recuerdos de lo leído, en una versión cinematográfica que no alcanza a llenar nada con sus muchos colores; y que a fin de cuentas ni siquiera resulta superficial, simplemente amorfa.

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  2. No me gustó para nada. La "búsqueda para encontrarse con uno mismo", me parece que es un camino muchooo más difícil que no se ve reflejado para nada en la película.
    Encima, por el comentario de Eunice, parece que la película no es reflejo del libro, qué lástima! Comparto eso de que: "es una sucesión de escenas de distintas tonalidad...". Laura.

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