... Cosmopolis (2012)

COSMOPOLIS
de David Cronenberg; con Robert Pattinson.
El otro día fui a ver Cosmópolis. Salí confundida.
Parece ser que su director, David Cronenberg, adaptó el libro homónimo (que ya era loco) a este extraño largometraje críptico, aburrido y oscuro.
Cuando digo aburrido -antes que salten indignados los snobs y/o Cronenberistas- me refiero a ese tono tibio que tienen las películas a las que no les encuentro el sentido. No es que los diálogos sean en sí mismos aburridos, ni que las escenas sean previsibles, todo lo contrario: el clima opresivo-bizarro acentúa cada detalle de la narración, de forma que no hay tibieza en la puesta en escena. Pero le falta radicalidad en las ideas: Como ejes, se muestra el sinsentido y el aislamiento de la vida del "hombre poderoso", la frialdad y lo irracional de lo moderno, el exceso de información, la locura. Pero por debajo del paseo que ofrece sobre estos temas, ¿cuál es el motor que conduce a Cosmópolis? No sabría decirlo. 

Robert Pattinson es un ser desagradable con cara de nada (el "hombre poderoso"), y Cronenberg lo utiliza así a la perfección. A su alrededor crea un clima noir retro/futurista con el cual abre tantas posibilidades, que uno se queda con ganas de más. Por su parte, los personajes secundarios son enigmáticos, pero ¿hay algo detrás? ¿Lo que parece inteligente del film, es sólo pose? ¿Sus diálogos sobrevivirían a un análisis minucioso?
El otro día fui a ver Cosmópolis y salí confundida.


... En el camino (2012)

ON THE ROAD
de Walter Salles; con Sam Riley y Garrett Hedlund.
Cuando se acercaba el final de En el camino y le película remontaba un poquito, me puse a pensar por qué me resultaba tan anacrónica y banal, siendo que trata temas bastante universales. Inmediatamente pensé en la otra road-movie que hizo Walter Salles, sobre los primeros viajes del Che, y me pareció ver una especie de evolución tanto en este género de películas como en el espíritu de "estar en la ruta". Y en ese sentido, En el camino queda como algo ya visto, un relato a veces entretenido de algo conocido, sin ningún ángulo nuevo desde dónde viajar con los protagonistas.
Cuando digo "evolución del concepto de salir a la ruta", me refiero a que lo que proponen el libro y la película fue uno de los primeros gritos contemporáneos que mostraban la necesidad de salir, sin planes y a descubrir/se, de romper con una sociedad estructurada que no satisface las almas inquietas (a las quietas tampoco, pero bué). Ahí la generacion beat sale y se droga y recorre zonas desconocidas sin importarle demasiado el entorno (eso está patente en el film, no sé si a propósito o no) sino sólo sacudiéndose gracias a lo nuevo.
Creo que la superación a ese viaje puramente rebelde puede ser el que relata Diarios de Motocicleta, algo así como un viaje más "revolucionario" donde el moverse abre los ojos al entorno e involucra con los demás al que viaja. Usando la aventura del Che sólo como un ejemplo, creo que este tipo de viajes sentó una base donde el "viaje rebelde" queda minimizado frente a lo poderoso y comprometido del "viaje revolucionario".
Pero luego de múltiples desencantos con el sueño de la revolución, ¿cuál es el paso siguiente, cuál es la nueva ruta que se sigue? No puedo más que pensar en un viaje a lo Into the wild, donde ganan los toques existencialistas frente a los sociales, y donde el nivel de abstracción es mayor: El viaje es un símbolo, la gente se vuelve un reflejo, el verdadero viaje es la vida de uno al choque con lo de afuera. (Y estoy hablando sin dudas de la película de Sean Penn, porque el libro de Krakauer tiene menos vuelo que telenovela de mediodía.)
Lo que estoy queriendo decir con todo esto no es que en cada época deban hacerse cierto tipo de viajes (cada uno puede hacer el que quiera con resultados seguramente impredecibles), sino que en la medida en que un grupo de gente alcanza nuevas formas de reinventar el movimiento, y sobre todo de relatar ese movimiento, es necio negar esos precedentes. Quiero decir, en la película En el camino sólo se repite la narración de aquel viaje rebelde tantas veces viajado, sin reconocer que éste ha sido superado por otras formas de descubrir el mundo, sin un nueva luz con la cual verlos salir a la ruta. Si tan sólo se incorporara ese conocimiento, no importaría el hecho de que el libro original sea de fines de los '40.
En este punto tengo que admitir que el error es puramente de Salles o de sus productores, porque la novela no fue otra cosa que lo opuesto de banal y anacrónico: Leí En el camino cuando tenía algo así como 14 años, cuando tal vez no entendía el sinsentido de lo "adulto" que conlleva al reviente, pero sí comprendí la genialidad del estilo de Kerouac, que es a fin de cuentas lo verdaderamente rebelde en su libro. Y ese estilo no se traduce en la pantalla, porque Walter Salles es prolijo, amable, perfecto para lo que hizo en sus primeros filmes, pero aquí peca de inocente y desactualizado. Lo perdonamos.


Claro que la experiencia completa de este film no es de ninguna forma negativa, así que no duden en verlo. Yo, como rescatable, re-encontré en él un concepto nada original pero siempre lindo: la idea del escritor como observador, introducida sin vueltas con la presencia constante de Proust y su tiempo perdido. Esto es, el protagonista (un escritor) se da cuenta sólo al final de la historia de que ya tiene el relato que estaba buscando para escribir, porque lo estuvo construyendo con su propia vida, como testigo.

Mi último comentario sobre la película es una queja sobre la gastada mención burlesca a Reich y su acumulador de orgón, que le corresponde al personaje de Viggo Mortensen. Vale decir que es un poquito más respetuosa que la que hace Woody Allen en Sleeper, pero no deja de ser una ridiculización. Ya llegará  la venganza.

Desaparecida en acción

Queridos lectores:
Como siempre, mi ausencia no se debe a la falta de películas sobre las cuales hablarles, sino a estados en los que no tengo nada nuevo para aportar; y en esos casos qué cambia una reseña más de En el camino (que creo que voy a ir a ver esta noche), si no hay una parte de esta reseñante que sienta urgencia por compartir. Y otras veces es pura fiaca.
Para darles un pantallazo sobre estos tiempos en que los he abandonado, tengo ganas de hacerles una pequeña lista de SIes y NOes acerca de algunos de los films que vi, para sentir que la ausencia no fue en vano. Ya vendrán más tarde mis reflexiones rebuscadas sobre lo que estoy viendo estos días (¡muchas pelis de Cannes dando vueltas!). Empecemos, empecemos:

DE ROUILLE ET D'OS (2012)
de Jacques Audiard; con Marion Cotillard y Matthias Schoenaerts.
NO
Esto va en contra de mi voluntad, porque yo a Audiard lo quiero, y a Cotillard también, pero esta película no funcionó de ninguna forma. Una mezcla de melodrama con frialdad, de toques artsies con realismo predecible, un mejunje de cosas y escenas que no tienen eje, y un resultado super olvidable. No me sorprendería que Cotillard gane como mejor actriz en Cannes, pero tampoco es para tanto lo que aquí hace.

BARBARA (2012)
de Christian Petzold; con Nina Hoss y Ronald Zehrfeld.
SI
Una joyita alemana que fui a ver sola, sin mucha preparación o expectativas, en una tarde-noche soleada con linda brisa. Salí con ese estado de levitación que da el cine cuando logra su misión: nos traslada. Este film, de aire modesto, cuenta la historia de una médica enviada a la fuerza desde la Berlín occidental a la Alemania del Este, durante los años '80. Con una protagonista excepcional y cautivante, la película se dedica a ese estadio de la vida donde uno tiene que aceptar las nuevas circunstancias que lo rodean, y dejar atrás lo que caprichosamente cree propio para adaptarse a lo que el presente le ofrece. Delicada, llena de tonos cálidos tanto en la historia como en el ambiente (contrastando con la protagonista, mayormente en azul), con colores y texturas dignos de verse en pantalla grande.

TINKER TAILOR SOLDIER SPY (2011)
de Tomas Alfredson; con Gary Oldman y Colin Firth.
SI
También conocida como -por suerte- El Topo. A ésta la vi hace rato pero no quería dejar de recomendársela a aquellos que disfrutan de los thrillers, pelis de intrigas y esas cosas. Gary Oldman vuelve a hacer algo decente después de algún tiempo, y el resultado es altamente elegante y entretenido (lenta y confusa por momentos, pero buena).

DARK SHADOWS (2012)
de Tim Burton; con Johnny Depp, Michelle Pfeiffer y Eva Green.
NO, NO y NO
Por si no quedó claro: NO. Digamos que no soy una fan alocada de Tim Burton, pero el hombre ha hecho cosas muy lindas (Big Fish, Ed Wood) y sin embargo esto ya es cualquier cosa. Una especie de historia ridícula sobre vampiros y fantasmas que nunca da risa, ni enternece, ni captura en el relato o con las imágenes. Ni hablar de Johnny Depp, que me tiene podrida haciendo sus mismas caras tontas en todos los personajes que elige.

POSSESSIONS (2011)
de Eric Guirado; con Jérémie Renier y Julie Depardieu.
SI
Para dejarlos con una nota positiva, aquí mi querido (y recientemente importado a la Argentina por Trapero) Jérémie Renier vuelve a hacer de sus mejores roles, en un film muy bien hecho sobre el roce entre diferentes clases sociales y la miseria humana. Con un argumento simple, gran suspenso, y una Julie Depardieu magnífica.

¡Hasta pronto!