Gilmores, Bunheads y las luces

Estarán pensando (o al menos yo estaba pensando) que cuál es el cambio radical del blog si paso de hablar de películas a hablar sobre series. La respuesta a eso sería, en primer lugar, que nunca dije que hubiera un cambio radical, pero sobre todo y en segundo lugar, que a lo que iba con mis comentarios sobre las series femeninas no son las series en sí mismas. Esta tendencia mía a usar pretextos fílmicos para hablar de las cosas puede tomarse como un recurso o un defecto, el caso es que la esencia de mi post anterior tiene un fondo al que le podemos dar unas vueltas más:
Así como yo asocio la femineidad a lo que no teme ser delicado, la inocencia debe también -para no ser estupidez- no temerle a lo corrupto, convivir con su presencia como uno convive con la muerte toda su vida. Mi celebración de lo femenino es entonces parecida a mi celebración de lo inocente y de todo aquello que por más posible de ser destruido se mantiene en pie, casi en un acto de pura fe en sí mismo.

Estas ideas me traen inevitablemente a la memoria un hermosísimo film inglés que vi el otro día, Broken, sobre el cual les comentaré pronto en este espacio. Mientras tanto, manténganse inocentes.


2 comentarios:

  1. me gusta la propuesta. esperamos que nos deleites con comentarios reales envueltos en ficción. Gracias

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  2. Gracias Cristina, espero que no te dejes vencer por el formulario de comentarios ! :)

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