... Stories we tell (2012)

A veces me pregunto sobre la utilidad y el significado de exponerse públicamente de la forma en que nos estamos acostumbrando todos a hacerlo, en blogs y tweets y compañía. Fuera del chusmerío y la pavada, gente con mucho talento artístico recurre cotidianamente a su vida privada para crear piezas de valía equivalente o superior a otros productos considerados ficción. En particular, inicié este blog con esperanzas de entrenar mi escritura y siempre usando como excusa creaciones ajenas; pero las ganas de comentar algo en pocas palabras, o de utilizar eventos personales supera seguido (aunque no les dé espacio) a las críticas de cine amateurs que me atrevo a hacer.

STORIES WE TELL, de Sarah Polley

En la conmovedora Stories we tell, Sarah Polley parece haberse planteado la misma pregunta, antes y durante la creación de este documental sobre su vida familiar. E incluso el planteamiento se hace explícito en su desarrollo, sobre si exponer la historia de sus padres y la suya propia tiene algún sentido o valor. 
La respuesta se encuentra fácilmente en la visión del film: De un conjunto de experiencias, engaños, sentimientos confusos, Polley logra crear algo puro y nuevo, que abandona la temática particular de la familia puntual que desentraña, y llega a ser una reflexión emocional sobre diversas temáticas universales. Entre ellas, la identidad de una persona, los límites reales hasta donde se puede conocer al otro, y los recuerdos como una construcción necesaria dotada siempre de elementos "ficticios" inherentes a su construcción. Algo así como que las percepciones y momentos reales son efímeros, y para evocarlos necesitamos de nuestra interpretación presente, del agregado de detalles, etc.; de forma que en poco tiempo terminamos recordando el recuerdo del recuerdo ad infinitum, y el momento real queda allí afuera (más bien, adentro de cada uno) rodeado por las capas de nuestra evocación futura.
A partir de esta última temática -cuando Polley muestra que aunque exponga cada detalle (recuerdo) de la vida de su madre, su verdad será siempre inaccesible- es simple ver que aún recurriendo a material privado, la directora está simplemente lidiando con la ficción que hay en el relato de cualquier historia, y por lo tanto ninguna revelación personal puede vaciarla del valor íntimo que ésta pueda tener. Entonces uno agradece que su visión de artista se extienda a su propia vida y le permita jugar con (reordenar, limpiar, elaborar) elementos de su historia, usándonos a nosotros como testigos.
Que uno no puede más que contar su propia historia, no cabe duda: no tenemos otro lugar desde donde relatar la más fantástica de las ficciones, y aunque elijamos escenarios descabellados siempre habremos desplegado nuestra vida sobre ellos. En consecuencia, emplear el guión de la propia vida es una opción tan válida como cualquier otra, y se transforma en privilegiada cuando además sirve al artista para echar luz sobre sitios que de otra forma se tornarían oscuros.

4 comentarios:

  1. Conviviente en Tabatinga9 de abril de 2013, 14:03

    hola, una vez más, mirando tu blog, siento que es oportuno eso, que "justo ahora" se te ocurre comentar!!!
    Paso a otro y su oportunidad se renueva,me doy cuenta que las reflexiones acerca de la imposibilidad de conocer la intimidad del otro es universal, y así también lo de uno mismo!!! como vos decís.

    Me gusta la forma de llevar a tu lector de la mano hacia donde tu creatividad te lleva, sin dejarlo solo, abriendo un diálogo más allá de las palabras . Gracias

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  2. entregate alas ganas de esccribir sobre lo cotidiano, disfruto de tus miradas sobre los hechos que aparentan intrascendentes.

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    1. Ocurre que si uno se entrega fácil y seguido, se pasa a "usar" el contenido de lo cotidiano en vez de que éste encuentre su lugar en reflexiones más interesantes.
      Pero admito que algunos posts más seguidos nos vendrían bien a todos ;)

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